Fútbol e inversión

Sorprenden los resultados del Mundial de Fútbol.

Equipos con tradición y grandes jugadores suelen caer a manos de selecciones en teoría muy inferiores. ¿Cómo es posible que ocurra algo así? La razón, como veremos, tiene mucho que ver con el mundo de la inversión.

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El fútbol es un juego de errores. El que comete menos errores, gana.

Si Johann Cruiff se hubiera dedicado a la gestión de fondos, quizá le recordaríamos por haber elegido otras palabras para decir lo mismo:

La inversión es un juego de gestión del riesgo. Quien gestiona mejor el riesgo gana.

Que es más o menos lo que vino a decir Warren Buffett con sus famosas dos reglas de la inversión:

Las dos reglas de la inversión son 1) Nunca pierdas dinero, y 2) Nunca olvides la primera regla.

Y es que el fútbol y la gestión de inversiones tienen más en común de lo que parece a primera vista; mucho más que con otros deportes. La razón tiene que ver sobre todo con la intuición de Cruiff a propósito de los errores. En 2006, Ben-Naim, Vázquez y Redner mostraron una propiedad única del fútbol comparada con otros deportes: En el fútbol es más probable que un equipo en teoría inferior gane a un gran equipo a priori superior. Algo que estamos viendo en estas primeras fases del Mundial 2018. Una de las razones de que esto ocurra es el bajo tanteo (o baja puntuación final de los marcadores), que hace extremadamente sensible a los errores el resultado final del partido.

Cuanto menor tanteo, mayor sensibilidad a los errores

En deportes de alta puntuación, como el tenis o el baloncesto, el peso final de un error queda amortiguado por la mayor repercusión que tiene acumular más puntos que el oponente al final del partido. Sin embargo, en deportes de baja puntuación, especialmente en el fútbol, los errores pueden convertirse más fácilmente en el elemento que desequilibre el resultado final de un partido.

La baja puntuación en el fútbol hace que este deporte se parezca aún más a la gestión de inversiones que otros deportes. Un error que lleve a un gol en contra puede implicar perder el partido y —en competiciones eliminatorias como el Mundial o la Copa del Rey— quedar eliminado de la competición. De la misma forma que, en la gestión de inversiones, la pérdida permanente de capital es la mejor definición de riesgo hay (no la volatilidad): Perder el capital nos impide seguir participando en el “juego de la inversión”. En otras palabras, en el fútbol, más que en otros deportes, el “control del riesgo” es un elemento mucho más importante que otros factores.

Pero equiparar la gestión del riesgo al invertir con el control de los errores en el fútbol no es el único punto de paralelismos entre el deporte rey y la actividad inversora. Efectivamente, ambas actividades cuentan con conceptos prácticamente análogos:

Asset Allocation (jugadores en el terreno de juego)

Como hemos comentado en otras ocasiones, la elección y distribución de activos es el factor más importante a la hora de invertir. De él depende más del 90% de la rentabilidad (los resultados) de nuestra cartera en el largo plazo. Lo mismo ocurre en el fútbol. Contar con una buena plantilla (activos) y una buena distribución en el campo de juego (distribución de activos o asset allocation), en la que cada jugador sea competitivo en su puesto comparado con el resto de oponentes y ocupe el lugar óptimo en el césped a lo largo del partido, es esencial para conseguir buenos resultados a largo plazo.

Esta dependencia del espacio controlado por los activos (jugadores) en la cartera (césped), a la manera en la que los activos de riesgo contribuyen más o menos en la rentabilidad y riesgo de una cartera, puede visualizarse con los diagramas de Voronoi (que por cierto están por todas partes, no sólo en el fútbol):

Como ocurre en la teoría de cartera y su miríada de modelos de asset allocation, podríamos debatir indefinidamente qué disposición de jugadores y qué cualidades son las óptimas en un equipo para conseguir los mejores resultados.

Diversificación

Se puede tener el mejor delantero del mundo, y perder partidos catastróficamente. De la misma forma que podemos tener en cartera la acción o activo que más se ha revalorizado y en el siguiente cambio de ciclo destrozar la rentabilidad acumulada. Un equilibrio entre los distintos componentes de nuestra cartera, pensados para cubrir las distintas fases del ciclo (o distintos tipos de equipos oponentes), es esencial para sobrevivir en los mercados (en el campeonato) a largo plazo.

Una buena diversificación en el fútbol implica contar con activos competitivos en defensa, ataque y medio-juego. Una buena defensa hace las funciones de una buena gestión del riesgo en una estrategia de inversión, mientras que una buena delantera hace las veces de aquellos activos que van a sobresalir en rentabilidad en nuestra cartera. Una cartera de activos (equipo de jugadores) desequilibrada puede dar resultados puntuales muy buenos si cuenta con un “activo estrella”, pero se garantiza el desastre a largo plazo, pues las circunstancias de los mercados (los partidos) no van a ser las ideales para ajustarse a una cierta estrategia y combinación de activos (plantilla y modo de jugar).

Gestor (entrenador)

Alguien debe tomar las decisiones en una cartera de inversión, al igual que en un equipo de fútbol. Una filosofía de inversión previa unido a una estrategia válida son indispensables tanto en los mercados como sobre el césped. Confiar en que el crack de moda arregle los partidos tiene el mismo sentido que esperar acertar con la acción que suba otro 100%. En ambos casos, la ausencia de estrategia válida a largo plazo es catastrófica tanto en el fútbol como en la inversión.

Gestión del riesgo (errores)

Como comentábamos al principio, lo que el trabajo de Ben-Naim et al. revela del fútbol como deporte —a diferencia del tenis o baloncesto— es que, en el largo plazo, la gestión del riesgo (encajar menos goles que el contrario) es un factor tan importante o más que contar con Balones de Oro en plantilla.

Nuestra atención y memoria suele centrarse en lo que se ve, en los goles de los cracks, ídolos de los más pequeños (y no tan pequeños). De la misma forma, la prensa especializada pone en portadas al gestor que “acertó” cargando hace 5 años su cartera de FAANGs, o el gol del delantero estrella que “dio” el campeonato al equipo. Es fácil hacerse fan del goleador de la liga, pero no tanto hacerse fan de una buena estrategia de defensa. Lo primero es entretenido y emocionante, con resultados visibles y fácilmente computables. Lo segundo, rutinario y aburrido, invisible en nuestra memoria; sin momentos estelares que la historia recuerde, pero clave para el éxito a largo plazo.

La equivalencia a la hora de invertir es clara: es más importante esforzarse en controlar el riesgo y no cometer errores, que en intentar encontrar el modelo de inversión perfecto o el aparentemente más inteligente.

Los resultados a largo plazo no se consiguen con espectaculares goles (trades) puntuales. Las buenas estrategias y el buen asset allocation, tanto en las inversiones como en el fútbol, sólo se hacen evidentes y visibles en resultados a largo plazo. Es un trabajo que no se ve ni aparece en ninguna portada. La ausencia de errores no se recuerda.

La gran diferencia entre una liga en la que se juegan 38 partidos a lo largo de todo un año, y un mundial con solo 7 partidos (en caso de llegar a la final), jugados un verano cada cuatro años, es precisamente una mayor sensibilidad a los errores (a la gestión del riesgo) en el caso del mundial. Por eso en torneos a pocos partidos con equipos poco rodados (como estamos viendo en este Mundial de Fútbol 2018) son más habituales las sorpresas a pesar de la aparente superioridad de unos equipos frente a otros.

Por la misma razón no tiene sentido juzgar la gestión de un fondo en ventanas de tiempo inferiores a los 3-5 años (o incluso inferiores a un ciclo económico completo). Y mucho menos prestar atención a los inútiles ránkings de rentabilidad de “los mejores fondos del año”; una lista al estilo de “Los 40 Principales” que el peor lado de la prensa financiera gusta tanto de publicar mes tras mes.

Equivalencia de conceptos:
Fútbol    
       Inversiones
Banquillo y disposición en el terreno de juego     Asset Allocation
Entrenador     Gestor
Estrategia de juego     Estrategia de inversión
Errores     Control del riesgo

3 Comments

  1. Antonio Sanchez Nogalez

    Como siempre, un gran articulo , sencillo ,didactico , instructivo y muy ameno es un placer leerte ya que siempre se aprende algo.
    Sobre el tema de inversión, una cuestion que me gustaria un dia conocer es tu opinión referente a lo que para mi es fundametal y que pienso se le da poca importancia .sobre la tipica coletilla de “invertir solo lo que no vayas a necesitar” , ya que pienso que antes de comenzar a invertir, es fundamental tener un buen colchón de seguridad , pues en la vida se te pueden presentar cisnes negros de todo tipo, personal , económicos etc que tengas o no inversión , te pueden hacer literalmente polvo si no has tomado las debidas precauciones de tener liquidez, lo comento por experiencia propia , aunque a mi si me cogío preparado y quedó en anecdota lo que pudo ser algo mas grave

    • Gracias Antonio.

      Efectivamente, si invertimos a largo plazo, es inevitable que nos pille por el camino un ciclo bajista (o varios) de los duros. Es imprescindible pues no invertir el dinero que creamos vamos a necesitar dentro de 3-5 años vista y/o mantener en liquidez una bolsa para emergencias.

      Más que un buen colchón, o empezar a invertir con una cantidad considerable, es más importante poder hacer aportaciones constantes y periódicas (por ejemplo trimestral o mensualmente) a lo largo del tiempo. De esa forma se compra “más” (pues el precio ha bajado) en las fases del ciclo bajista, y “menos” (precios altos) en las fases alcistas. Lo ideal es incluso, si se puede, comprar aún más de lo previsto cada vez que observamos que el precio ha caído. Algo muy difícil de hacer en la realidad pues, en mercados bajistas, nuestras emociones nos gritan hacer exactamente lo contrario.

      Invertir periódicamente tiene la ventaja de que aprovecha mejor los ciclos bajistas que si, teniendo un gran capital inicial, hubiéramos invertido el total al principio y nos hubiéramos echado a dormir. Es decir, para una misma cantidad de dinero total invertido, al final se consigue una mayor rentabilidad mediante la inversión periódica (repartida a lo largo del tiempo) que mediante una inversión inicial total. Y el efecto es aún más fuerte cuanto más profundos sean los mercados bajistas que nos encontramos en el largo plazo.

      Un saludo y gracias por leerme,
      Marcos.

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